PASTORA SOLER ACTÚA EN CIUDAD REAL

“Es lo que siempre quise, me faltaría el aire sin cantar. Nací cantando y así he de irme”. Con esta declaración de intenciones reflejada en el tema Cantaré de su último trabajo, Una mujer como yo, inició Pastora en la noche del sábado un mágico concierto en el que emocionó al público y lo cautivo con la esencia de una inconfundible voz que llega al alma.

Pasados unos minutos de las once de la noche, y después de que sus músicos interpretaran un popurrí con algunas de sus canciones más conocidas -incluida Quédate conmigo-, Pastora apareció en el escenario con el vestido que luce en la portada de su último disco -blanco salpicado de lentejuelas y cuya falda, corta por delante y con cola por detrás, imita plumas con tul- al ritmo de la canción antes citada, a la que siguió Bendita locura y tras la que se dirigió al público para agradecer el apoyo que siempre le ha brindado Castilla-La Mancha, “por lo que es un orgullo estar en Ciudad Real en un año tan importante para mi. Os voy a cantar un poquito de tó con el corazón”.

Tras hacer enmudecer los ruidos de la feria con un torrente de voz que parece mentira que salga una mujer aparentemente frágil y delicada como ella, siguió ganándose al público con temas como En mi soledad o Demasiado amor y lo animó a abandonar las sillas y bailar y cantar con ella Dámelo ya, entre gritos de ¡bravo! y ¡guapa!.

De nuevo, la canción más melódica se adueñó del escenario con su tema Vamos -escrito por ella junto a Vanesa Martín y Malú- y que la de Coria del Río invitó a escuchar, tras lo que el público le brindó su primera ovación en pie, a la que seguiría una segunda después de que les pusiera la piel de gallina interpretando el A ti que la artista dedicó “a quienes hacéis que siga estando aquí tras un camino que es muy bonito pero también muy joío”.

Corazón congelado -banda sonora de la Vuelta a España 2001- puso el punto y seguido a la primera parte del espectáculo, ya que Soler dejó solos en el escenario a sus músicos para cambiar su atuendo por otro vestido -de palabra de honor verde con tul negro y pedrería- con el que interpretó Solo tú, así como “dos de mis canciones de amor favoritas, porque me gusta cantarle al amor. Es lo más bonito y lo que todos hemos pasado o pasaremos” -Y que pequeña soy y Toda mi verdad-.

Copla y flamenco

La artista, cuyo nombre es Pilar Sánchez Luque, siguió demostrando por qué acumula 3 discos de platino y 4 discos de oro, además de un Grammy latino entre otros reconocimientos, e hizo vibrar al público con su exitosa combinación de flamenco, pop y copla a través de Flor de Romero, una versión de Limosna de amores y otra de Y sin embargo te quiero, “porque no sería yo si me fuera de un escenario sin cantar una copla que es la base de mi música, la que me lo ha enseñado todo”.

“Y no me puedo ir tampoco sin hacer un poco de flamenco, si no, yo no me voy contenta”. Y vaya si se fue contenta tras la magistral interpretación de un popurrí en el que tocó distintos palos flamencos con temas como A tu vera, A la Virgen del Rosario, Soy de ti o De color de cera, mare.

Con gran fuerza y poderío en el escenario se enfrentó a Se nos rompió el amor y Qué no daría yo, tras lo que pasó a un nuevo cambio de vestuario que amenizó de forma espectacular el percusionista Angie Bao, y retornó al escenario con un vestido corto con cuerpo de lentejuelas plateadas y minifalda de flecos en blanco y plata con el que interpretó Tu vida es tu vida -dedicada al colectivo gay “porque el amor tiene que ser libre y no podemos ponerle trabas ni criticar”- y La mala costumbre, un tema para el que se bajó del escenario ya que quiso compartirlo “cerquita del público, para recordar que tenemos la mala costumbre de perder el tiempo buscando metas falsas”.

Cerró el concierto con Guerra fría que supuso otra ovación en pie del público, aunque no se pudo marchar de Ciudad Real sin cantar el Quédate conmigo que la llevó a alcanzar el “top ten” en Eurovisión y una versión de Yo no te pido la luna.

Se crece en directo

En definitiva, Pastora Soler demostró que se crece en concierto, que es una artista de esas a las que merece la pena ver en directo y que no se tuvo que esforzar en pedir a Ciudad Real que se “quedara” con ella porque el público ya estuvo con la artista desde el principio porque así se lo ganó.

Haciendo un símil taurino, igual que en la tarde el Juli y Padilla salieron por la puerta grande de la plaza de toros, Pastora Soler debió salir, tras dos horas intensas de concierto, por la ‘puerta grande’ del auditorio.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: